El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Mucho se ha escrito sobre las mártires que dieron origen a la fecha conmemorativa y las luchas de siglos por los derechos de las mujeres a lo largo y ancho del planeta. Reivindicaciones que en muchos casos aún esperan ser escuchadas y donde la justicia y la igualdad brillan por su ausencia.

En este marco, nuestro país ha seguido las olas mundiales y paulatinamente se han ido generando mecanismos para poner en un plano de igualdad a hombres y mujeres. Aún falta mucho camino por recorrer, pero hay algunos elementos que dan cuenta de pasos hacia adelante.

En Gualeguaychú hay muchos ejemplos de mujeres que han sabido ganarse un lugar de preponderancia y la Codegu – Agencia de Desarrollo es un claro ejemplo de ello. Con una presidenta mujer y 11 consejeras, la entidad ha sabido interpretar cabalmente que la capacidad y la participación no es una cuestión de género; más aún, se interpreta que lograr igualdad de oportunidades y equidad de género hacen indefectiblemente al desarrollo humano.

Puntualmente, Estela Miño como titular de la entidad, Marta Susana López y María Eugenia Ramos (Biblioteca Sarmiento); Carolina Banini (UCU Regional Gchú.); María Marta Chichizola (Colegio de Arquitectos); Ana Maya (Comisión Notarial); Marta Alazard y Celia Borro (Instituto Magnasco); Alejandra Olcese y Marisa Menta (Sedes Sapientiae); Raquel Caballero (ISPED) y Agustina Berrenechea (Asociación Síndrome de Down); son protagonistas por partida doble, por un lado, de las instituciones que integran, y por el otro, de la representación de las mismas ante la Codegu.

Ellas interpretaron que los desafíos las cumplen aquellas que los toman y hoy escriben las páginas de sus instituciones, aportando horas y capacidades para el desarrollo local.

 

La mirada desde la función

Virginia Pozzi y Cristina Limba cumplen tareas en las empresas Unilever y Resyder, respectivamente, dentro del Parque Industrial Gualeguaychú. Ambas, de reconocida trayectoria profesional han podido abrirse camino a partir de trabajo y capacidad, relegando una cuestión de género como cuestión inhibitoria.

“Considero que como mujeres enriquecemos desde la empatía, la sensibilidad y la consideración por el otro. Igual creo que la sociedad crece con la diversidad en general. Un perfil íntegro es aquel que puede valorar un recurso por sus habilidades y no por su condición; sea cual fuere, política, religiosa, de género, entre otros”, señaló Pozzi, Responsable de Recursos Humanos de Unilever.

En tanto, Limba agrega un aspecto más: “creo que en el caso de las mujeres -más aún tal vez desde la experiencia de la maternidad- tenemos una facultad innata hacia la ayuda, a la interacción de los grupos, a la solidaridad y a la comprensión del otro. No tengo duda alguna que la mujer debe tener las mismas posibilidades de acceso a los lugares laborales e institucionales que los hombres, pero todos, desde una mirada desde la capacidad, la disponibilidad y el conocimiento”, remarcó la asesora en Recursos Humanos y apoderada de Resyder.

Pozzi entiende que es necesario “abordar los sesgos en todos los sentidos. Como sociedad tenemos que aprender a no concluir por mandatos y/o creencias ajenas. Experimentemos sin prejuicios, sin supuestos que no tienen validez. Y la importancia de que empresas o instituciones, tengan mujeres en los cargos estratégicos tiene que estar en estricta relación con la igualdad; frente a un desafío como seres humanos tenemos que tener la posibilidad por igual para poder abordarlo”, opinó.

En tanto, Limba comparte esos preceptos, y se opone terminantemente a la participación de la mujer a través de cupos generados a partir de leyes: “que se nos asignen lugares cuantitativos me degrada como mujer. El énfasis debe estar puesto en la igualdad de posibilidades, emparejamiento salarial, siempre con eje en la capacidad según el requerimiento que tenga la búsqueda. Los cupos femeninos no son el camino. El camino es el esfuerzo, la capacitación y la disponibilidad. Aún quedan muchas batallas por dar en materia de derechos, pero no podemos ignorar que el trabajo y las ganas de mejorar deben ser un componente importante del desafío diario que tenemos las mujeres. Ningún trabajo, ninguna representación, ninguna función política, puede ser menos eficiente en las manos y en la cabeza de una mujer. Y en el PIG, en Codegu y en la ciudad toda, hay ejemplos de sobra de ello”, finalizó.